No resulta para nada fácil definir, en pocas palabras, todo lo que se puede hacer con esta profesión. Y esto tiene que ver con la amplitud de tareas y desafíos que se desprenden del mundo de la Comunicación. Puede ser por su íntima relación con su origen, si la tomamos como la madre de las Ciencias de la Comunicación (perdón, me sale un poco la veta docente).De la Comunicación se desprenden muchas disciplinas, entre las que encontramos –por más que les pese a muchos – a las Relaciones Públicas, el marketing, la Publicidad, la Propaganda, el Periodismo, el Diseño, entre otras. Es decir que en todos esos ámbitos, con mayor o menor afinidad, se mueve un comunicador, bajo diferentes denominaciones: Comunicación Institucional, RR.PP (Relaciones Públicas), PR (Public Relations), Comunicación Interna, Comunicación Corporativa y demás.
Y dónde entra nuestro trabajo? Siguiendo el pensamiento de Watzlawick y sus axiomas, existe una imposibilidad de no comunicar. Es decir que todo lo que hacemos, conciente o inconcientemente comunica. De allí que nuestra función sea la de planificar, coordinar y dirigir todos los flujos de comunicación de una empresa, institución o individuo, con el objetivo de lograr una coherencia en cada uno de estos mensajes. Y cuando hablamos de mensajes nos referimos desde su imagen visual (logo, edificio, estética) pasando por sus mensajes, flujos y vías de comunicación en la empresa (internas y externas) y su expresión en diferentes soportes (web, brochures, cartelería, eventos)
Y todo, pero todo, con el fin último de lograr beneficios concretos para la empresa o institución.
Nada mejor que una visualización para terminar de comprender todo lo que se puede realizar desde la Comunicación Institucional y las Relaciones Públicas. Comparto con ustedes lo realizado con diferentes clientes.

